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Asociación Probeatificación Madre María Teresa Aycinena

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Su historia

"Yo quiero, Jesús mío, que en esta alma toda tuya, mores a tu placer..."

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María Teresa Anastasia Cayetana nació en la Nueva Guatemala de la Asunción, el 15 de abril de 1784. Fue bautizada y confirmada en la Iglesia de Candelaria, por el Arzobispo Don Cayetano Francos y Monroy.
Desde su más tierna infancia, recibió una esmerada educación cristina. Su madre le inculcó respeto a Dios, amor a Jesucristo, horror al pecado y deseo de vida inocente y pura.
El 21 de noviembre de 1807, tomó el hábito con las Carmelitas Descalzas y el 24 de noviembre de 1808 hizo la profesión religiosa. Y una vez en el convento, se dedicó de lleno al ejercicio de todas las virtudes, y muy en especial a la humildad, a la obediencia ciega, a la más severa penitencia, a la total entrega de todo su ser a Dios.
El Señor le concedió participar en su carne, de su Pasión.
En 1814 se fracturó la cabeza, la cadera y una pierna. En 1815 quedó en cama con una grave enfermedad que la tenía tullida. En 1816, cuando contaba 32 años comenzó a experimentar gracias místicas extraordinarias: éxtasis, arrobamientos, impresión de llagas, transverberación del corazón. Todos estos fenómenos místicos fueron presenciados por sus hermanas religiosas, las autoridades eclesiásticas y civiles.
Después de ayunos, encierros, abstinencias y padecimientos fue milagrosamente curada de su pierna enferma. A pesar de su poca salud, María Teresa pudo resistir a grandes pruebas, a purificaciones terribles, a indecibles penas interiores, a muchos años de duras enfermedades. Toda su vida fue de continuas luchas y trabajo, pero siempre unida, siempre favorecida singularmente de Dios.
La Iglesia juzgará un día las heroicas virtudes. El 29 de noviembre de 1841, siendo las 04:15 de la madrugada, fue separada de este mundo para estar junto al Señor, a quien tanto amaba.